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(W.E. Talk) La sinóloga mexicana Liljana Arsovska: Comprender la cultura china no debe limitarse a símbolos como el qipao o los nudos chinos

En la actualidad, la comprensión de la cultura china ya no se limita a símbolos como el qipao o los nudos chinos, sino que se ha vuelto más amplia y diversificada. Como traductores, tenemos la responsabilidad de presentar esta diversidad cultural de manera más comprehensiva. 

Por Ling Yun

BEIJING, 10 nov 2023 (CNS) – Desde el «boom latinoamericano», las obras de escritores de la región, representados por Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, alcanzaron reconocimiento mundial y ejercieron una notable influencia en la literatura china. En los últimos años, los escritores chinos y las obras de la literatura china contemporánea han llegado a América Latina, ganándose el favor del público.

La cultura china es un concepto amplio con ricas connotaciones. En una entrevista exclusiva con la columna «W.E. Talk» de China News Service (CNS), la sinóloga mexicana Liljana Arsovska, traductora de la literatura china contemporánea, señaló que la comprensión de la cultura china en la actualidad no debería limitarse a símbolos como el qipao o los nudos chinos, sino que es necesario reflejar de manera más extensa su amplitud y diversidad durante el proceso de traducción y divulgación.

A continuación, se presentan algunos extractos de la entrevista:

CNS: Lleva más de 30 años dedicada a la enseñanza del chino en México y a la traducción de literatura china moderna y contemporánea. ¿Cómo es la recepción actual de las obras de literatura china contemporánea en América Latina? 

Liljana Arsovska: Aunque antes de la reforma y apertura existía un conocimiento limitado sobre el país entre la población de los países latinoamericanos, tras su implementación, China abrió sus puertas al mundo. Dadas las notables diferencias en concepciones culturales, estilos de vida y contextos histórico-sociales, cuando las editoriales comenzaron a introducir la literatura china contemporánea en países como México, resultó esencial una intensa labor de promoción y divulgación. Los traductores, por su parte, no solo debían garantizar la calidad de la traducción, sino también incorporar notas aclaratorias. Con la creciente familiarización de los lectores latinoamericanos con las obras de literatura china y una comprensión más profunda de la sociedad y la cultura de China, este avance también ha ido influyendo en el trabajo de los traductores.

Hoy en día, las obras de literatura china aún se encuentran en una «fase de contacto» dentro del mercado editorial latinoamericano. Cuando el escritor chino Mo Yan obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2012, en el Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México se recibieron numerosas consultas telefónicas sobre él. En los últimos años, la literatura china contemporánea ha logrado consolidar un grupo de lectores en América Latina, conformado principalmente por jóvenes universitarios de carreras como economía internacional o comercio internacional. No obstante, resulta lamentable que el precio de los libros importados en los países latinoamericanos se mantenga elevado, lo que no se ajusta plenamente a la capacidad adquisitiva del público general.

Una visitante contempla la exposición "Jaguar, un tótem de Mesoamérica" en el Museo Provincial de Liaoning. (CNS/Huang Jinkun)
Una visitante contempla la exposición «Jaguar, un tótem de Mesoamérica» en el Museo Provincial de Liaoning. (CNS/Huang Jinkun)

Espero que en el futuro se puedan impartir cursos de literatura china en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en otras instituciones de educación superior de América Latina, dirigidos especialmente a los estudiantes, con el fin de formar un público lector más amplio. Estoy convencida de que, si la literatura china logra echar raíces y florecer entre estos jóvenes, su impacto será profundo y perdurable.

CNS: Ha mencionado que su sueño es reconstruir la Torre de Babel mediante la traducción y divulgación literaria, haciendo que la cultura china llegue verdaderamente a México. ¿Qué medidas ha tomado para materializar este objetivo? Al traducir obras de literatura china contemporánea, ¿cómo entiende y transmite la cultura china? 

Liljana Arsovska: En cierta medida, el traductor se asemeja más a un puente. Nuestra labor no se limita a la mera traducción de textos y palabras, sino que implica trascender barreras sociales y culturales para captar y transmitir la «voz» del autor original (su estilo narrativo y propósito creativo). El traductor necesita un crecimiento continuo y una reflexión constante, perfeccionando sus competencias profesionales. En ocasiones, al releer mis propias traducciones desde la perspectiva del lector, aún logro identificar áreas de mejora. Precisamente en ello radica el desafío y el encanto de ese trabajo.

Portada de Vidas. Cuentos de China Contemporánea, edición de Liljana Arsovska. (CNS/Cortesía de la entrevistada)
Portada de Vidas. Cuentos de China Contemporánea, edición de Liljana Arsovska. (CNS/Cortesía de la entrevistada)

Se puede afirmar que la literatura china contemporánea ya ha llamado a la puerta del mundo latinoamericano, aunque todavía queda un largo camino por recorrer. La cultura china constituye un concepto amplio con ricas connotaciones. Durante el proceso de urbanización de China, algunas personas abandonaron sus lugares de origen para trabajar en grandes ciudades, dejando a sus hijos en las zonas rurales, lo cual también representa un fenómeno cultural relevante. En la actualidad, la comprensión de la cultura china ya no se limita a símbolos como el qipao o los nudos chinos, sino que se ha vuelto más amplia y diversificada. Como traductores, tenemos la responsabilidad de presentar esta diversidad cultural de manera más comprehensiva.

CNS: Entre las obras que ha traducido, muchas abordan temáticas realistas. ¿Cree que estas obras pueden contribuir a que los lectores latinoamericanos comprendan mejor la China contemporánea en constante transformación? Desde su perspectiva, ¿cuál es la relación entre la literatura contemporánea y la realidad social? 

Liljana Arsovska: Ni el español ni el chino son mis lenguas maternas. Al iniciarme en la traducción, llegué a dudar de mi capacidad. Todo comenzó con el relato La dura sopa de arroz del escritor chino Wang Meng. Su tono humorístico, el trasfondo social y la carga emocional de la obra me impulsaron a emprender este viaje traductor. La narración se ambienta en la década de 1980, cuando la sociedad china comenzaba a recibir influencias de ideas y productos occidentales, experimentando su propio «choque» en esta confluencia entre Oriente y Occidente incluso la través de los alimentos en las mesas familiares. Precisamente en aquella época yo llegué a China para estudiar. Era una joven recién graduada del bachillerato que, desde mi propia perspectiva, observaba la transformación de China y los cambios incluso en la mesa cotidiana de la gente común.

Las obras literarias, particularmente aquellas que reflejan la realidad social, constituyen una forma esencial para comprender un país. A diferencia de los ensayos académicos, la literatura ofrece mayor riqueza temática, amenidad y accesibilidad, lo que atrae naturalmente a lectores de distintas edades y contextos sociales. Siempre se habla de contar bien la historia de un país, pero ¿quiénes son sus mejores narradores? Indudablemente, los escritores. La literatura china contemporánea no solo es un retrato tridimensional de la diversidad y complejidad social, sino también una ventana hacia el mundo para su proyección internacional y el intercambio.

CNS: En los últimos años, muchos escritores chinos han visitado América Latina para intercambiar e interactuar con los lectores. ¿A qué atribuye la buena acogida de sus obras en la región? 

Liljana Arsovska: La creciente presencia de escritores chinos contemporáneos en América Latina y los diálogos directos con los lectores, constituyen sin duda una forma muy efectiva de difusión de la literatura china. Confío en que esta tendencia se consolide, facilitando la llegada de más autores chinos a la región.

Portada de Yo no soy una mujerzuela, traducida por Liljana Arsovska. (CNS/Cortesía de la entrevistada)
Portada de Yo no soy una mujerzuela, traducida por Liljana Arsovska. (CNS/Cortesía de la entrevistada)

Al traducir la novela Yo no soy una mujerzuela de Liu Zhenyun, compartí fragmentos de la obra con amigos de diferentes edades y perfiles para recoger sus impresiones. Algunos se sintieron atraídos por el estilo humorístico del autor, otros se preguntaron si historias similares podrían ocurrir en nuestro propio contexto… Una misma obra puede revelar distintas connotaciones según el lector. No obstante, las obras que logran una aceptación generalizada suelen compartir ciertos elementos. Por ejemplo, Corriendo a través de Zhongguancun de Xu Zechen tuvo una cálida acogida en México principalmente porque los lectores reconocieron en ella ecos de su propia vida. Aunque los contextos sociales difieren y la toponimia resulta ajena, la lectura trasciende las fronteras y consigue conmover: al fin y al cabo, los jóvenes en las grandes ciudades comparten esa lucha incansable por construirse un futuro mejor.

CNS: Existen diferencias culturales entre China y México, y entre China y América Latina. ¿Cómo trascienden los traductores los contextos culturales e históricos? 

Liljana Arsovska: Esta labor conlleva inherentemente dificultades y desafíos, por ejemplo, como ocurre al interpretar conceptos orientales como el «colectivismo» frente a nociones occidentales como el «individualismo». A menudo los malentendidos mutuos surgen cuando solo vemos manifestaciones aisladas, sin llegar a comprender sus causas subyacentes ni los contextos sociohistóricos que las conforman.

María (cuarta por la izquierda), ganadora mexicana del 50º Miss All Nations, practica caligrafía y se sumerge en la cultura china en la ciudad china de Nanjing. (CNS/Yang Bo)
María (cuarta por la izquierda), ganadora mexicana del 50º Miss All Nations, practica caligrafía y se sumerge en la cultura china en la ciudad china de Nanjing. (CNS/Yang Bo)

Muchos se preguntan cómo China logró desarrollarse con tanta rapidez en apenas unas décadas. La respuesta, en realidad, se vislumbra al observar la trayectoria histórica del país, donde pueden apreciarse cualidades intrínsecas del pueblo chino como la diligencia, la capacidad de innovación y el ingenio creativo. En el proceso de mediación intercultural, a veces es necesario dedicar esfuerzos meticulosos para situar un fenómeno dentro de un marco contextual amplio y analizarlos con profundidad. Precisamente en ello radica, creo yo, la «clave» para descifrar las diferencias culturales entre Oriente y Occidente.

Además, resulta fundamental la formación de traductores entre el chino y el español. Contar con una sólida base lingüística constituye apenas uno de los requisitos. Es imperativo que estos profesionales muestren genuino interés por la labor traductora y, al mismo tiempo, cuenten con un conocimiento integral de la cultura, la historia y la realidad social, entre otros aspectos, de ambos países. Ejercer la traducción como profesión conlleva, en efecto, notables desafíos. Sin embargo, el incremento en el número de estudiantes de chino y la ampliación de oportunidades para profundizar en el conocimiento de las particularidades socioculturales de China abren el camino hacia futuras posibilidades.

Perfil de la entrevistada: 

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Liljana Arsovska, sinóloga y traductora mexicana, es profesora en el Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México. Estudió chino en el Instituto de Lengua de Beijing (actualmente la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing) entre 1981 y 1985, y obtuvo su doctorado en Literatura Comparada y Literatura Mundial en esa universidad en 2002. Es autora de la primera gramática del chino publicada en América Latina destinada a hispanohablantes, Gramática práctica del chino (2011). Ha traducido o dirigido la traducción y publicación de obras literarias como Vidas. Cuentos de China contemporánea (2013), Yo no soy una mujerzuela (2015), La palabra que vale por diez mil (2014) y Me llamo Liu. Yuejin (2014). En 2014, recibió el 8º Premio Especial al Libro de China.

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